¿Realmente son útiles y eficaces los reductores de velocidad?

Las vías y calles españolas cuentan en la actualidad con una serie de elementos muy reconocibles, pero que hace años apenas se vislumbraban. Estamos hablando de los reductores de velocidad, cuya función es obligar a los conductores a mantener una velocidad reducida en un tramo determinado y prestar atención a la conducción. Ahora podrás encontrar reductores de velocidad en ParkingFacil, pero antes queremos responderte algunas dudas, como por ejemplo: ¿Funcionan realmente estos dispositivos?

La respuesta es sí. La efectividad de los reductores está contrastada por las distintas entidades encargadas de controlar la velocidad. Su funcionamiento se basa en la aceleración de la velocidad vertical que provoca en los vehículos, hecho que resulta muy incómodo si se circula a una velocidad superior a la permitida. Los conductores, por lo tanto, se ven obligados a levantar el pie del acelerador para no sufrir las consecuencias negativas en su confort que causan los reductores. 

¿Cuándo se emplean estos dispositivos? Pues cuando es necesario extremar la precaución. En salidas de autovías, entradas a las ciudades, puertas de colegios o institutos, pasos de peatones de elevado tránsito… La prioridad es salvaguardar la seguridad tanto de los peatones como de los propios conductores al volante y mantener una velocidad adecuada en estos tramos de potencial peligrosidad elevada es sumamente importante.

A continuación te presentamos los distintos tipos de reductores de velocidad vial que existen y sus principales características. 

Tipos de reductores

Lomo de asno

Tienen una altura de seis centímetros (con un margen de error de un centímetro) y una longitud de cuatro metros (con veinte centímetros de margen). Se señalizan con triángulos blancos sobre la rampa ascendente y poseen sección tranversal de segmento circular. 

Prefabricados

Las dimensiones de este tipo de reductores varían en función de la velocidad permitida. Para velocidades de 50 kilómetros por hora, el reductor ha de poseer 60 centímetros de longitud y tres de altura. Sin embargo, en ocasiones excepcionales, y para velocidades inferiores a los 50 km/h, la longitud puede alcanzar los 120 centímetros y la altura, los siete. 

Reductor trapezoidal

Los reductores trapezoidales también son conocidos como pasos peatonales sobreelevados. Esta zona se eleva unos diez centímetros sobre el firme (con un centímetro de margen) y las rampas para acceder y bajar a esta zona elevada, que ha de medir cuatro metros (con 20 centímetros de margen), podrán tener una longitud de entre un metro y dos metros y medio. Para señalizarlas son necesarias unas bandas tranversales pintadas de 50 centímetros de ancho y separación. 

Banda transversal de alerta

Estas bandas deben de tener el mismo ancho que la calzada. Su altura máxima (o de profundidad) será de 10 milímetros, y poseen un ancho de 50. Generalmente están agrupadas en grupos de tres en tres y suelen ir acompañadas de una señal vertical de advertencia. 

Legislación

Los reductores de velocidad han de cumplir la normativa establecida por el Ministerio de Fomento, aunque se encuentren en carreteras o calles de titularidad municipal o dependan de otro tipo de administraciones o entidades. 

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